Acerca de la Ley de Salud Mental y las infancias en Argentina

Los procesos de medicalización de la infancia, en particular a aquellos vinculados a la salud mental presentan varios elementos singulares en Argentina, que la tornan un caso disonante en la región.
El más resonante es el relacionado con la Ley Nacional de Salud Mental 26.657. Esta ley fue promulgada en 2010, y reglamentada en 2013. La Dra. Silvia Faraone ha documentado y publicado los pormenores del debate en las Cámaras Legislativas, y las tensiones que quedaron expuestas en dichos debates.
Se trata de una ley de orden público, es decir que responde a un interés general, colectivo, y por ello su cumplimiento es irrenunciable en todo el territorio nacional.
El cumplimiento de la ley es invocado por diferentes grupos y asociaciones de profesionales, de inserción en atención clínica pública y privada, que sostienen posturas críticas al modelo de la psiquiatría biológica, de raigambre estadounidense. El grupo más destacado es el Forum Infancias [link], con críticas que apuntan, entre otros aspectos, a la penetración del Manual DSM como lógica clasificatoria predominante o excluyente en los diagnósticos en salud mental infantil, a la desestimación de la intervención de equipos interdisciplinarios en la evaluación diagnóstica de los cuadros, y al empleo de medicación psicotrópica como terapéutica extendida en algunos diagnósticos específicos.
Unas breves aclaraciones respecto de estos tres tópicos. El manual DSM es un manual de diagnóstico y estadística de los así denominados trastornos mentales, que edita una asociación privada de psiquiatras estadounidenses, la American Psychiatric Association. Su empleo para la clasificación diagnóstica en salud pública no está aprobado por el Ministerio de Salud de la Nación, que se rige por las categorías de la CIE (Clasificación Internacional de las Enfermedades) publicada por la OMS (Organización Mundial de la Salud).
La pregnancia de un abordaje predominantemente neurológico o psiquiátrico de los así denominados trastornos mentales infantiles se da de bruces con lo expresado en la Ley 26.657, que en su artículo 8 explicita que “debe promoverse que la atención en salud mental esté a cargo de un equipo interdisciplinario integrado por profesionales, técnicos y otros trabajadores capacitados con la debida acreditación de la autoridad competente. Se incluyen las áreas de psicología, psiquiatría, trabajo social, enfermería, terapia ocupacional y otras disciplinas o campos pertinentes”.
A la vez, el frecuente y prácticamente exclusivo empleo de medicación psicotrópica para el tratamiento de algunos cuadros clínicos, como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), ha sido documentado en diversos trabajos, algunos de ellos también publicados por la Dra. Faraone y su equipo de investigación, en el hasta ahora único estudio de alcance nacional acerca del tema. El caso del TDAH expone también la persistencia de prácticas que contravienen el artículo 12 de la Ley Nacional de Salud Mental, ya que establece que “Debe promoverse que los tratamientos psicofarmacológicos se realicen en el marco de abordajes interdisciplinarios”.
Las posturas críticas antedichas, tanto de profesionales como académicas, señalan la vulneración de derechos que ciertos procesos de diagnóstico y tratamiento psiquiátrico infantil suponen en relación a la Convención Internacional de los Derechos del Niño (N° 23.849).
Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y ratificada por Argentina en 1990, los derechos detallados en la Convención fueron incluidos en la Constitución Argentina, incluyen la garantiza del derecho de los niños a recibir asistencia en salud, y a ser protegidos de crueldad, negligencia y formas de perjuicio o abuso físico o mental.

© Copyright 2016 25344157, All rights Reserved. Written For: