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24 abril, 201611min0

las vacaciones de Juanito 1970El Observatorio de Adolescentes y Jóvenes es un espacio en el que convergen investigadores interesados en el estudio delas políticas y agencias que se ocupan de los adolescentes y jóvenes en Argentina.

El OAJ se focaliza en la población de adolescentes y jóvenes, pero, por cierto, tales categorías no son rígidas y contienen una flexibilidad que hace necesario precisar en cada una de las Secciones cual es la franja de edad que se considera. Así, niños según la Convención de los Derechos del Niño es todo sujeto desde el nacimiento hasta los 18 años, pero jóvenes,  según la definición consensuada de la Organización de las Naciones Unidas son los sujetos comprendidos entre los 15 y los 24 años, y adolescentes, declara el nuevo Código Civil y Comercial vigente en la Argentina desde agosto de 2015, son aquellos sujetos comprendidos entre los 13 y los 18 años.  Si a estas definiciones más o menos consensuadas, les añadimos las especificidades legales, normativas y estatutarias de planes, programas y organismos que atienden a la población de niños, adolescentes y jóvenes, se complejiza la pretensión de dar una definición univoca. En consecuencia, en cada una de las Secciones que componen el OAJ se precisará el segmento etario implicado.

El OAJ  fue creado en 2002 y se inscribe en el Grupo de Estudios e Investigación sobre Infancia, Adolescencia y Juventud, radicado en el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

Durante más de diez años, el OAJ se focalizó en el despliegue de las agencias de control social penal en su ejercicio concreto sobre la población de adolescentes y jóvenes. Así, la reacción punitiva estatal encarnada por las agencias de control social penal  constituyó el núcleo duro de las producciones del equipo. Dichas producciones a su vez, se sustentaban en las investigaciones y proyectos de tesis de posgrado de cada una de las integrantes. Durante el transcurso de estos años, los intereses del OAJ se ampliaron, y se comenzó a dar seguimiento a otros aspectos que afectaban la vida de adolescentes y jóvenes. Así, la legislación adquirió entidad propia, y también las políticas públicas, sociales, de prevención, de neutralización o de gestión de riesgos. También, el tratamiento mediático que se otorgaba a las noticias que involucraban a adolescentes y  jóvenes autores o supuestos autores de delitos se convirtió en una preocupación permanente. La multiplicación de temas se tradujo en la multiplicación de actividades y proyectos  en que el OAJ comenzó a participar.

En simultáneo, el OAJ privilegió la elaboración de insumos para colaborar con debates informados sobre temas candentes como la baja de edad de imputabilidad penal o el rechazo al aumento de las facultades policiales. Los boletines periódicos y los alertas con comunicados de posición sobre temas de envergadura se convirtieron en una constante que caracterizó al OAJ durante los últimos años.  A la vez que participamos entusiastas de las iniciativas académicas de generación de Observatorios que atendieran el monitoreo de derechos y políticas públicas en pos de su cumplimiento efectivo, y en denuncia de su vulneración,  el OAJ se consolidó como un equipo  docente que brinda cursos y capacitaciones en distintos lugares del país.

Producción de conocimiento, de informes, documentos temáticos,  transferencia, difusión y capacitación vienen siendo los aspectos en que el OAJ se ha consolidado.  La producción de conocimiento se hace con una perspectiva instrumental, de que sirva para algo, y sobre todo que sirva para producir cambios que impliquen  la reducción de sufrimiento de los niños, adolescentes y jóvenes que llevan por designio la condena de haber nacido en el bando de los perdedores sociales en un mundo injusto y desigual.

En 2016, con la incorporación de nuevos integrantes,  el OAJ se renueva ampliando los ejes temáticos de estudio.  Así, en esta etapa hemos incorporado una Sección sobre Niñez Migrante, en la que habrá de volcarse información tendiente a la comprensión de lo que sucede  con las personas  menores de edad migrantes en el marco de las políticas migratorias del país.

También se incorpora una Sección sobre Salud Mental y medicalización de la infancia que recupera preocupaciones de integrantes del Observatorio que están trabajando sobre la implementación de la ley de salud mental, específicamente en lo que atañe a las internaciones, tratamientos y restricciones de libertad amparadas en la ley de salud mental. Asimismo,  problematiza el diagnóstico y el tratamiento sobre anormalidades que se detectan en NNYA y que concitan el suministro de medicación psiquiátrica y neurológica que coadyuva al control de conductas.

Dos secciones más se incorporan con entidad propia: Seguridad, que tal como se consigna en la presentación de la propia Sección,  aborda las temáticas que vinculan a la niñez y a la adolescencia con las problemáticas del campo de la seguridad desde una perspectiva de Derechos Humanos y de género y en tal sentido, aborda programas de prevención y de seguridad implementados desde las instancias gubernamentales, así como las violencias institucionales producidas por las fuerzas de seguridad.

Finalmente, la Sección de Educación, que problematiza el derecho y el acceso a la educación, garantizado por la ley pero tensado en su ejercicio cotidiano.

Se conservan las Secciones sobre Justicia y sobre Medios de Comunicación, con variantes en el contenido y abordaje de cada una de ellas.

En el caso de Justicia, se privilegiarán los aspectos de la administración de justicia en la Ciudad de Buenos Aires que puedan ser monitoreados a través de la institucionalidad, la normativa, los informes oficiales y las estadísticas judiciales. Las prácticas judiciales serán recuperadas desde las investigaciones realizadas por integrantes del equipo del OAJ.

En el caso de medios de comunicación se privilegiará el tratamiento mediático que se confiere a noticias relevantes que involucran adolescentes y jóvenes en relación al sistema penal. Es importante destacar que no se trata de una recopilación de noticias exhaustiva y sistemática -tarea que cualquier lector interesado puede realizar a través de los buscadores de cada uno de los periódicos de circulación nacional- sino de una selección de noticias que se escogen en virtud de su carácter, y que permiten mostrar algunos resortes de los tratamientos mediáticos que construyen sentido y forman opinión.

La institucionalización de adolescentes y jóvenes, otrora incluida en el marco de las agencias de control social y su despliegue, asume el estatuto de Sección, «Encierro punitivo». En esta Sección fundamentalmente se recopilará información secundaria procedente de las distintas agencias y dependencias gubernamentales y no gubernamentales que producen información periódica  y permiten componer un mapa de adolescentes y jóvenes en situación de encierro punitivo.

Los aspectos legales, normativos y reglamentarios serán referenciados en cada una de las Secciones cuando corresponda.

En cada Sección se añaden producciones propias del equipo del OAJ. Se trata de artículos, comunicaciones presentadas en Congresos, capítulos de libros o informes  de avance de los proyectos de investigación en desarrollo que se orientan al análisis reflexivo de prácticas y programas que tienen a los adolescentes y jóvenes en el centro de su intervención y que incorporan a la información el valor agregado de la interpretación interdisciplinaria

La agenda de actividades dará difusión a eventos temáticos de interés: congresos, actividades académicas, conferencias, cursos, presentaciones de libros e informes, etc.

La Sección de Novedades editoriales tendrá por objeto participar a los visitantes del sitio de las producciones nuevas en los temas que aborda el OAJ.

El sitio del OAJ se complementa con la dinámica de las redes sociales. Así, el OAJ está en Twitter y en Facebook, y multiplica los canales de comunicación con los interlocutores interesados.

Finalmente, el OAJ tiene la pretensión de elaborar informes temáticos de coyuntura que reactualicen los respectivos estados de situación de las temáticas bajo estudio.

 


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24 abril, 20161min0

gacetillaimagenPresentación de la segunda parte de la colección de ensayos e investigaciones sobre las problemáticas de los/las jóvenes de la Argentina actual.

26 de abril de 2016, 20:30 Hs. Sala Domingo Faustino Sarmiento

La Rural Predio Ferial de Exposiciones Avda. Santa Fe 4201, Avda. Sarmiento 2704 y Avda. Cerviño 4474, C.A.B.A.

Moderadores: Hector Recalde (Editor) y Pablo Vommaro (coordinador de la Colección)

Presentan: Eduardo Rinesi y los autores: Rafael Blanco, Mariana Chaves, Sebastian Fuentes, Miriam Kriger, Florencia Saintout, Luisa Vecino, Sandra Wolansky.

Ver Gacetilla Juventudes GEU 2016


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17 abril, 20161min0

Reproducimos a continuación, una columna de análisis publicada por el Lic. Joaquín Zajac, integrante del Observatorio  y coautor del artículo «Éxtasis:una droga media» en el libro «Están hablando de drogas. Aproximaciones sociológicas a las formas de consumo».  En ella se destacan el la estigmatización y autoestigmatización de los jóvenes y la cultura juvenil, el abandono del Estado y la obsolescencia de las políticas de persecución penal del consumo de drogas así como su necesidad de reemplazarlas por políticas de promoción de la salud y el uso responsable.



1 abril, 201620min0

OC La Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió el pasado 19 de agosto de 2014 la Opinión Consultiva número 21 promovida por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay titulada: “Derechos y garantías en el contexto de migración y/o en necesidad de protección”[1]. Este documento si bien no tiene carácter vinculante, procura establecer un piso mínimo de protección de los niños, niñas y adolescentes migrantes en América Latina y el Caribe.

La opinión consultiva forma parte de un conjunto de estrategias que se están emprendiendo desde los organismos de Derechos Humanos ante las situaciones de vulneración de derechos de los niños, niñas y adolescentes migrantes en la Región[2]. Es oportuna ante la emergencia humanitaria que se vive en la frontera de Estados Unidos y México así como en las fronteras internas de Centroamérica. Si bien estas situaciones resultan extremas, los riesgos a los que se exponen los niños, niñas y adolescentes migrantes son similares en el resto de la región: violencias físicas y psicológicas; exposición a ser víctimas de trata o de explotación laboral, privaciones de libertad; privación de derechos sociales, económicos y culturales, expulsión y separación de sus familias.

A modo de contextualización para el 2010 se calculaba en 31 millones los migrantes procedentes de América Latina y el Caribe, de los cuales 6 millones corresponden a desplazamientos internos mientras que el resto se trata de migraciones hacia Estados Unidos o Europa. Sin conocerse las cifras exactas se calcula que uno de cada cinco migrantes es un niño (CEPAL-UNICEF, 2010). El territorio mexicano es el principal trayecto de tránsito hacia Estados Unidos y en el 2013 se estimaba que había más de 1 millón de migrantes internacionales en México, en su mayoría provenientes de Centroamérica y de los cuales el 62% eran menores de 20 años (ONU – División de población, 2013)[3].

Las deportaciones de niños desde Estados Unidos alcanzó recientemente un número record llegando a 47 mil deportaciones de niños y niñas migrantes no acompañados realizadas entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2014 (Abramovich, 2014)[4], mientras el gobierno de Estados Unidos estima que serán 90 mil los niños no acompañados que cruzarán la frontera durante el 2014 (HR Watch,2014)[5]. Del otro lado, en México, las deportaciones de ciudadanos centroamericanos son también numerosas, según cifras del Instituto de Estadísticas mexicano, entre enero y noviembre del 2012, 5832 menores de 18 años fueron alojados en estaciones migratorias y se realizaron 5677 devoluciones de niños no acompañados (INM, 2012)[6].

Además de la exposición a estos mecanismos violentos y coercitivos a los que exponen los niños y niñas migrantes en tránsito y en las fronteras, en caso de lograr alcanzar el objetivo buscado, solos o con sus familias se verán asimismo enfrentados a otros problemas, como la posible separación de sus familias en caso de deportación de algún miembro, a la discriminación y a la falta de acceso a derechos sociales, económicos y culturales. EnEstados Unidos el censo del 2010 estimaba que al menos 5 millones de adultos en situación irregular (49%) correspondía a familias con niños, al menos 1 millón eran niños y que 45 millones de niños tenían al menos uno de sus padres en situación irregular[7].

En Argentina la situación es distinta. Si bien hay que destacar que en Argentina no se realiza la detención ni deportación de niños no acompañados o familias con niños, los niños, niñas y adolescentes se pueden encontrar expuestos a situaciones de vulneración de sus derechos y a situaciones de violencias o de separación de grupos familiares.

La normativas Argentina pareciera llevar la delantera en materia de protección y promoción de derechos de las personas migrantes en la región, sin embargo la ley que regula la política migratoria, la ley 25.871 no incluye ninguna mención acerca del tratamiento que deben recibir los niños, niñas y adolescentes migrantes. Esto, que ha sido señalado por numerosas organizaciones de Derechos Humanos intentó ser en parte subsanado por medio de disposiciones de la Dirección Nacional de Migraciones y por el «protocolo para la protección, asistencia y búsqueda de soluciones duraderas para los niños no acompañados o separados de sus familias en busca de asilo».

El primer punto que presenta la opinión consultiva es la necesidad de establecer “Procedimientos para identificar necesidades de protección internacional de niñas y niños migrantes y, en su caso, adoptar medidas de protección especial”, si bien sobre este punto en Argentina ya existen un mecanismo establecido, es interesante que la Corte establece que “las obligaciones derivadas del derecho a buscar y recibir asilo resulta operativas respecto de aquellas personas que reúnan los componente de la definición ampliada de la Declaración de Cartagena, la cual responde no solo a las dinámicas de desplazamiento forzado que la originaron sino que establece desafíos de protección que derivan de otros patrones de desplazamiento que suceden en la actualidad”, esto significa incorporar a nivel América Latina un piso mínimo de reconocimiento partiendo de lo acordado en la Declaración de Cartagena que amplía la definición de refugiado contenida en la Convención de 1951, incluyendo a las personas que han huido de su país “(…) porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.”.

En Argentina esta concepción ampliada de refugiado ya se encuentra contenida en la Ley 26.165 de refugiados. La concepción de refugiado ampliada sin embargo no establece criterios de protección para los NNyA migrantes económicos, solos o acompañados que saldrán de sus países expulsados por las violencias locales; la falta de recursos económicos, los desastres naturales o la simple búsqueda de acceso a mejores condiciones económicas, sociales y cultural, que corresponden a las situaciones más frecuentes en Argentina y en toda la región. Sobre este aspecto la Opinión consultiva no se expidió claramente aunque a lo largo de toda la opinión se insta a analizar los casos de forma específica y a contemplar en cada caso el interés superior del niño.

En relación al tratamiento de los Estados para los NNyA migrantes que se encuentren en situación irregular la opinión consultiva establece la obligatoriedad de que las medidas contempladas por cada estado se encuentren definidas de forma explícita: “la Corte consideró que el referido conjunto de medidas a ser aplicadas a niñas y niños por motivo de irregularidad migratoria debe estar contemplado en el ordenamiento interno de cada Estado. De forma similar, se debe reglamentar la forma procedimental de la aplicación procurando que se respeten las siguientes garantías mínimas: contar con una autoridad administrativa o judicial competente; tomar en cuenta las opiniones de niñas y niños sobre su preferencia; velar por que el interés superior de la niña o del niño sea una consideración primordial al tomar la decisión; y garantizar el derecho a revisión de la decisión en caso de considerarse que no es la medida adecuada, la menos lesiva o que se está utilizando de forma punitiva”

Una lectura integral de estas sugerencias impondría al Estado Argentino regular de forma más precisa el tratamiento que reciben los NNyA migrantes. En primer lugar porque no figuran ni en la normativa ni en la reglamentación Argentina migratoria salvo como parte de un grupo familiar y en segundo lugar, porque las disposiciones adoptadas para niños y niñas no acompañados por la DNM se limitan a los 14 años, sin que se entienda ni justifique este criterio etario cuando todos los instrumentos internacionales y nacionales referidos a la protección y promoción de niños, niñas y adolescentes entienden que se debe abarcar como mínimo los 18 años.

Los puntos mencionados por la OC acerca de la detención de niños, niñas y adolescentes pareciera no impactarnos de forma directa ya que no se realizan detenciones administrativas para expulsión en Argentina que incluyan a niños, niñas o adolescentes, sin embargo y nuevamente nada impediría expresamente que se realizan, aun cuando la ley 25-871 impone el control judicial ante la detención por motivos de expulsión. Se puede prever entonces, que la Opinión Consultiva impacte también en este sentido o bien generando un ordenamiento jurídico específico sobre estos aspectos o bien pueda ser utilizada en sí misma como marco de referencia para el Poder Judicial.

Con respecto al Poder Judicial y a las recomendaciones de garantías del debido proceso, en Argentina la normativa incluye la intervención judicial en distintas etapas del proceso y se contemplan mecanismos de revisión de las decisiones, incluso se han generado espacios especializados de defensa como la Comisión Migrante, a pesar de esto el control judicial establecido no ha logrado transformarse en un mecanismo de contrapeso a las disposiciones administrativas en Argentina ni se ha avanzado sustantivamente con jurisprudencia que permita avanzar en los derechos de la población migrante y menos aún en relación a los niños, niñas y adolescentes migrantes. Por otro lado, las garantías del debido proceso definidas en la normativa migratoria Argentina no han sido diseñadas específicamente para la atención de los casos de niñez migrante en los cuales deberían intervenir fueros especializados, incluirse instancias de orientación y de escucha de los intereses del niño así como garantizarse el cumplimiento de “un plazo razonable”, aspecto que en la niñez, adolescencia y juventud tendrá un alto impacto ya que la lentitud de los procesos actuales excluye al niño o adolescente del acceso a derechos plenos.

Finalmente la Opinión consultiva permitirá homologar algunas prácticas y normativas en América Latina y el caribe acerca del tratamiento mínimo que deben recibir los NNyA migrantes, en Argentina se puede pensar que tendrá una incidencia en la formalización del tratamiento jurídico y administrativo de esta población que si bien actualmente no era objeto de prácticas constantes violatorias de sus derechos, obedecía más a una coyuntura político-administrativa que a un sistema de protección eficiente y articulado.

La opinión consultiva sin embargo, sigue sin abordar ni posicionarse sobre algunas cuestiones que resultan asimismo prioritarias de ser incorporadas en los debates. Entre ellas:

1- No existe mención en relación a los adolescentes con reproches penales, hecho que permitiría en la legislación Argentina la expulsión y prohibición incluso definitiva de reingreso, habilitando la separación de familias, imponiéndoles una doble sanción y coartando el desarrollo de estos jóvenes.
2- No existen claros lineamientos sobre el tratamiento que deben obtener los niños al alcanzar la mayoría de edad en función de sus trayectorias y condiciones migratorias previas.
3- Si bien la corte se expide claramente sobre la no detención de NNyA por falta administrativa migratoria, no hay una claridad acerca de la no expulsión, lo que significa que los niños migrantes que no se encuadren en criterios de protección internacionales podrían ser susceptibles de ser expulsados.
4- La Opinión consultiva no especifica los criterios de regularización y de protección que deben tomarse para los NNyA solos o separados de sus familias en los países de destino que no cumplan con las condiciones de refugio. La normativa Argentina por ejemplo no prevé criterios de regularización para esta población que no sean “humanitarios” lo cual permite delegar el flujo y control migratorio directamente sobre el organismo administrativo.
5- No existe una mención acerca del tratamiento que los Estados deben brindar a los niños, niñas o adolescentes que ingresaron dentro de un grupo familiar pero que desarrollan una emancipación temprana y se encuentran por lo tanto separados de sus familias dentro del territorio de destino. Esta situación es muy frecuente en Argentina – y probablemente en el resto de los países de la región- y si bien no es específica de las familias migrantes, estos adolescentes y jóvenes se encontrarán en condiciones aún más vulnerables que la población nacional.

Para concluir, si bien la Opinión Consultiva promueve un nuevo marco protector en la Región y muchos de los aspectos mencionados podrían incidir en la regulación y formalización del tratamiento que deben recibir los niños, niñas y adolescentes migrantes, en Argentina la mayor parte de esta población corresponde a los llamados migrantes económicos: adolescentes no acompañados o separados de sus familias en destino provenientes de países limítrofes que vienen en búsqueda de mejores condiciones laborales quienes no encontrarán en este nuevo marco un paradigma de protección muy distinto al que actualmente existe y que los condiciona a regularizarse en función de la situación familiar o de una posibilidad laboral estable, condiciones ambas de difícil cumplimiento para muchos de estos jóvenes.

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[1] http://www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/seriea_21_esp.pdf

[2] Además de la opinión consultiva, recientemente Argentina, Brasil, Paraguay y Venezuela lanzaron un comunicado acerca de la situación de la frontera México-Estados Unidos y de la detención y expulsión de niños: http://www.ippdh.mercosur.int/Novedad/Details/160175. Por otro lado se están realizando modificaciones normativas en varios países y en Argentina se avanza en la implementación de un protocolo orientado a la promoción y protección de NNyA migrantes.

[3]http://esa.un.org/unmigration/wallchart2013.htm

[4] http://www.ippdh.mercosur.int/Novedad/Details/160177

[5]HR watch : http://www.hrw.org/news/2014/06/25/us-surge-detention-child-migrants

[6] http://www.inm.gob.mx/estadisticas/Sintesis_Grafica/2012/Sintesis2012.pdf

[7] http://www.pewhispanic.org/files/2011/12/Unauthorized-Characteristics.pdf


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1 abril, 20162min0

Juanito Laguna going to the factory 1977La niñez migrante comprende todos los niños, niñas y adolescentes en contexto de movilidad humana o que se ven impactados por ella. Esto es, los NNyA que emprenden la migración de forma autónoma (no acompañados o separados), los NNyA que lo realizan junto a sus familiares o aquellos que, nacidos en Argentina,  su grupo familiar o parte de él migró.

Para conceptualizar de forma más precisa el término es importante determinar que la condición de “migrante” representa tanto la noción de “emigrante” (persona que deja un país) como “inmigrante”, aquel que deja un país e ingresa en otro con el objetivo de permanecer en él. Hoy se suele extender el estudio de las migraciones a aquellas personas “en contexto de movilidad” expresando de esta manera la existencia de trayectorias más difusas que pueden incluir  “a personas emigrantes, inmigrantes, solicitantes de refugio, refugiadas, asiladas, apátridas, migrantes y desplazadas internas, víctimas de trata y tráfico de personas y sus familias desde su dimensión de género, generacional, étnica, ambiental, entre otras”[1].

Continuar



1 abril, 20162min0

Natalia Debandi

Ponencia presenta da en  el Congreso Sociology of Law on de the move Canoas, Brasil, abril 2015

La ponencia propone describir y analizar el tratamiento jurídico-administrativo que reciben los adolescentes migrantes entre 14 y 18 años no acompañados realizando un análisis comparativo entre la normativa argentina y francesa, con el objetivo de comprender los marcos de protección y/o vacíos existentes. El trabajo se realiza a partir del análisis documental de las normativas, disposiciones y reglamentaciones de ambos países, complementando la información con entrevistas a referentes de la temática. En el 2004 con la promulgación de la ley 25.871 de Política Migratoria Argentina se impone un nuevo paradigma de gestión migratoria que incluye derechos nunca antes previstos.

La normativa sin embargo, no contempla ningún tratamiento específico de los niños, niñas y adolescentes migrantes que serán mencionados solo como miembros del grupo familiar. Por otro lado Francia resulta un país paradigmático en relación al tratamiento migratorio. Concebido por décadas como un modelo de recepción e integración de migrantes y exiliados ha ido transformando sus normativas y prácticas hacia patrones coercitivos.

La normativa migratoria argentina se propone como modelo de protección de las personas migrantes contrapuesto especialmente a las tendencias europeas y particularmente al caso francés, sin embargo algunos vacíos normativos e institucionales de la Argentina permitirían un mayor margen de desprotección y de vulneración de derechos en relación a los adolescentes migrantes no acompañados.

Bajar artículo: 2015- comparacion normativas FR yAR MENA DEBANDI