Población de adolescentes privados de libertad

Según el Relevamiento De Niños, Niñas Y Adolescentes En Conflicto Con La Ley Penal Privados De Libertad que elabora anualmente la Dirección de Política Criminal del Ministerio de Justicia de la Nación, la población de personas menores de edad en dispositivos penales era de 1142 en 2014, un 98% de varones y un 2% de mujeres.

Cabe aclarar que se trata de un relevamiento basado en la solicitud de información que desde la Dirección de Política Criminal se realiza a las instituciones que alojan adolescentes y jóvenes  por causas penales, esto es, es un pedido de información que completa cada institución en forma escrita, modalidad que desmiente el carácter censal que los responsables del relevamiento le atribuyen (1)

La distribución por edad arroja una irregularidad significativa ya que se contabilizan 101 menores no punibles entre la población institucionalizada que representa un 9% del total. Las edades de 16 y 17 años muestran una frecuencia esperada, de 34% y 54% respectivamente. El resto de la población, residual,  es mayor de 18 años y permanece alojada en dispositivos penales de menores pese a haber alcanzado la mayoría de edad.

El 98 % de la población institucionalizada es de nacionalidad argentina, y solo el 2 % detenta otra nacionalidad, estando sobrerepresentados los paraguayos (1%).

El 52,41% está privado de libertad en dispositivos radicados en la Provincia de Buenos Aires. Un 14,18% en dispositivos penales de la provincia de Córdoba. Le siguen los alojados en dispositivos de la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Santa Fe y Mendoza, respectivamente con 7,26; 6,56 y 5,42%. El resto de las jurisdicciones registra niveles bajos de internación penal.

El nivel de instrucción registra un 16 % de adolescentes que no culminaron sus estudios primarios, un 17% de adolescentes que concluyeron el nivel primario y un 64% que tienen la escolaridad secundaria incompleta (esto reúne a quienes aún están cursando y a quienes abandonaron). La terminalidad educativa del ciclo secundario es alcanzada por el 3% (debe recordarse que la población mayoritariamente es menor de 18 años). Según los registros, un 49% participa de algún programa educativo (2).

Se replican en forma similar los porcentajes en la participación de actividades recreativas y/o deportivas. En ambos casos, hay un alto porcentaje de adolescentes que no consta su inscripción ni en programas educativos ni en actividades deportivas y recreativas (45,44%), no sabiendo atribuir el motivo, esto es si no existe oferta de programas o de actividades a los que pueden acceder estos adolescentes o si se trata de una decisión voluntaria de no participación. Si se tratara de este último factor, sumado este porcentaje al porcentaje de los consta que no participan, hay más de la mitad de la población institucionalizada que no realiza actividades ni educativas ni recreativas mientras transita su situación de encierro.

La paternidad/maternidad adolescente tiene un nivel de representación del  9% entre los adolescentes institucionalizados.

El 48,51% de los jóvenes reciben visitas en forma fehaciente y comprobable, siendo que en  más de la mitad de los casos no reciben visita o no hay constancia de que la misma ocurra.

De los delitos y de las penas

Un 43% de los adolescentes alojados en instituciones penales había cometido hechos delictivos con anterioridad. El 57%, en cambio, eran primarios.

La desagregación por delitos, según el relevamiento, muestra una cantidad más alta de delitos que los adolescentes y jóvenes detenidos(3)

Más allá de las discrepancias y disquisiciones metodológicas, hay un patrón que se repite en el accionar delictivo de los jóvenes y es que mayoritariamente cometen delitos contra la propiedad (en forma prevalente el robo, consumado y tentado), luego prosiguen los homicidios dolosos (consumados y tentados), las lesiones son porcentualmente mucho menores, y el resto de los delitos son poco representativos (4)

En el caso de los robos, se registraron un 63% de los hechos cometidos con armas. En el 37 % restante no hubo uso de armas o no consta. . En el caso de los homicidios dolosos, en el 61 % de los casos no hubo uso de armas o no pudo constatarse, y llamativamente, solo en el 39% de los casos se verificó.

Realizando un cruce entre delito y edad del autor, la distribución tiende a replicar la distribución general de las edades, respetando las proporciones. En el caso de los homicidios, es interesante mostrar que más del 10% de los hechos es atribuible a menores no punibles. Este dato podría ser leído de dos formas: a) que los menores no punibles están sobrepresentados  en delitos graves como el homicidio doloso, o b) que en los casos de delitos graves como el homicidio, la respuesta judicial es la institucionalización, independientemente de la edad (5)

En cualquiera de las dos alternativas,  cabe resaltar que según la distribución que arroja el relevamiento, la mayor cantidad de plazas de internación son ocupadas por adolescentes y jóvenes que cometieron delitos contra la propiedad o contra las personas graves (homicidios). Los autores son en una proporción abrumadora varones.

Los tiempos de detención

Según el relevamiento, el  49% llevaba menos de 6 meses de detención, un 15,67% llevaba entre 6 meses y un año de restricción de libertad, y un 20,67 más de un año (6)

Notas al pie

(1) En los informe de Relevamiento sobre NNYA en conflicto con la ley penal que están subidos al sitio de la Dirección de Política Criminal http://www.jus.gob.ar/areas-tematicas/estadisticas-de-politica-criminal/ninos,-ninas-y-adolescentes-en-conflicto-con-la-ley-penal.aspx, no hay especificaciones metodológicas sobre la modalidad del relevamiento.  Algunas de las precisiones  metodológicas fueron suministradas por los responsables del informe en entrevistas mantenidas con los miembros del equipo del Observatorio de Adolescentes y Jóvenes.

(2) Debieron recalcularse los porcentajes informados en el Relevamiento, ya que éste omite el significativo 45% de los casos en que no consta la participación.

(3) Es probable que los adolescentes cometan más de un delito, pero también es habitual que los hechos delictivos –consumados o tentados- sean cometidos o presuntamente cometidos por más de un autor, de modo que si la contabilidad se lleva por delitos, el delito debería contabilizarse una vez, independientemente de la cantidad de autores que participen. Si la unidad de análisis es el delito, cada delito computa un registro, y en todo caso, aquellos casos en que haya concurso de delitos –ideal o real- deben ser tipificados en esa calidad. Si la unidad de análisis es el adolescente o joven, entonces a cada uno corresponde un motivo de ingreso, y en ese caso, los motivos de ingreso no deberían superar a los jóvenes alojados en las dependencias penales. Este último criterio fue el que siguió el relevamiento de Adolescentes en conflicto con la ley realizado por la SENAF

(4)  No se reproduce la Tabla del relevamiento ya que deberían agruparse los delitos por tipo y recalcular todos los porcentajes. De cualquier modo, puede consultarse en el Informe completo.

(5) En la Provincia de Buenos Aires, las medidas de seguridad previstas en el artículo 63 de la Ley 13634 habilita estas internaciones para adolescentes comprendidos entre 14 y 15. Faltaría una desagregación jurisdiccional para ubicar la institucionalización de aquellos adolescentes de edad inferior.
(6)  Se recalculan los porcentajes brindados ya que estos omiten la categoría “sin datos”, que es significativa ya que supera el 10% (14,62%)

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