Juanito Laguna going to the factory 1977

Al hablar de adolescentes y jóvenes migrantes, generalmente se suele considerar el caso de los países del Triángulo del Norte y México, quienes migran con destino hacia Estados Unidos huyendo de situaciones de violencia (cárteles de narcotráfico, maras y pandillas), la pobreza estructural y en búsqueda de mejores oportunidades laborales y de estudio.

Ahora bien en la región Sudamericana, Argentina es el principal país de atracción de inmigrantes, no obstante las características sociodemográficas de los adolescentes y jóvenes migrantes en nuestro país no son muy conocidas o hay grandes confusiones en su definición.

Desde el Observatorio de Adolescentes y Jóvenes nos enfocamos en la franja etaria de 13 a 25 años, abordando específicamente a les adolescentes de 13 a 18  años (como lo delimita el Código Civil vigente desde 2015) y a les jóvenes  de 19 a 25 años. Y nos referimos puntualmente a adolescentes y jóvenes en contexto de migración cuando hablamos sobre personas que han nacido en otro país y se han trasladado hacia Argentina durante su infancia o adolescencia en compañía de alguno de sus progenitores,  se han reunificado con ellos posteriormente o han migrado  solos. Los hijos de migrantes nacidos en nuestro país, debido al criterio de ius solis son argentinos y suelen ser nominados “como de segunda generación”.

Un informe de 2012 de UNICEF[1] exponía que de acuerdo con datos del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2001, entre los adolescentes migrantes los dos colectivos más dinámicos y numerosos eran los paraguayos y bolivianos (2012:13).

Actualmente, sabemos que la tendencia migratoria entre adolescentes y jóvenes se ha ido modificando y comienza a identificarse la llegada de migrantes de otros países como  Senegal, Haití, Venezuela y Colombia.

Estudios previos (IPPDH, 2017a[2] y 2017b[3]; OIM/FCCAM, 2017[4]) señalan que el motivo de elección de Argentina como país de destino migratorio estaría vinculado a las oportunidades laborales y educativas.

No obstante, al arribar al país, la gran mayoría de estos adolescentes y jóvenes provenientes de países extra-Mercosur se encuentran con diversas problemáticas vinculadas a la ausencia de armonización de las normativas entre países, este hecho genera una serie de dificultades en el acceso a derechos, tales como:

  1. Derecho a migrar: como consecuencia del no acceso a la documentación requerida, se ven imposibilitados de ingresar al territorio nacional por pasos habilitados, repercutiendo en su condición migratoria posteriormente.
  2. Derecho a la educación: a partir de la complejidad para apostillar o convalidar sus estudios de origen, dificultándose no solo el acceso a ejercer sus profesiones sino también proseguir con sus trayectorias educativas.
  3. Derecho al trabajo: producto – en gran parte- de la vulneración de los derechos antes mencionados, sus inserciones ocupacionales se ven afectadas notoriamente debiendo trabajar en tareas diferentes a las realizadas en el país de origen, en condiciones de informalidad y bajos salarios.

En los últimos años se produce una reconfiguración en las luchas migrantes, y una nueva generación de jóvenes migrantes e hijos de inmigrantes se organizan y despliegan acciones políticas en reclamo de sus derechos como migrantes en Argentina, y a su vez, “se conjuga con reclamos como “trabajadorxs”, “mujeres” y “ciudadanos” argentinos” (Gerbaudo Suárez, 2018)

[1] UNICEF(2012) Los estudiantes inmigrantes en la escuela secundaria. Integración y desafíos.
[2] IPPDH (2017) Niños, niñas y adolescentes a través de la frontera.
[3]  IPPDH (2017) Diagnóstico regional sobre inmigración haitiana.
[4] OIM/FCCAM (2017) Estudio exploratorio sobre las trayectorias socioeducativas y sociolaborales de migrantes haitianos, senegaleses y ucranianos.